viernes, 11 de febrero de 2011

EL JARDÍN DEL FAUNO

Mi amigo el Fauno ocupa un lugar muy discreto, en un apartado rincón de unos fabulosos jardines. Desde su lugar sólo puede ver unas pocas ninfas, cupidos, ancianos con luengas barbas, y una diosa de nombre Pomona.


Sin embargo, a poca distancia tiene lugar una carrera, a cámara lenta, en donde tritones, caballos e hipocampos pugnan por llevar a Neptuno.


 Y todo para disfrute de unos reyes, aunque quien se lo diría, hoy sirven de magnífico paseo de turistas, y de algún que otro solitario.

domingo, 6 de febrero de 2011

MI AMIGO EL FAUNO

Invertir en amistad cuesta poco, una llamada..., algo que diga a la persona en cuestión que nos acordamos de ella, simplemente por amistad.

En esta ocasión, ya que por motivos laborales tenía que ir cerca de donde "vivía" mi amigo el Fauno, fui a visitarle. Sabía que lo había pasado mal, sobre todo por las inclemencias del duro invierno. 


Pero cuando le vi, no me dijo nada, tampoco hacía falta, allí estaba, duro como roca, vigilando su trozo de jardín, pero eso sí, cruzando miradas complices con su compañera del otro rincón.

Sólo se oía el ocasional crujido de la nieve que deshelaba de los arboles y lejos las voces de niños de una excursión. Estaba claro: yo allí sobraba, así que seguí paseando por la orilla de los estanques.